Publicado el marzo 21, 2024

Dejar de coleccionar monumentos y empezar a leer el paisaje: esa es la clave para una ruta histórica memorable en República Dominicana.

  • La economía del azúcar no solo fue un negocio, sino que esculpió la demografía y la gastronomía rural que encontrarás en tu camino.
  • Entender la amenaza pirata te dará una nueva perspectiva sobre la arquitectura defensiva de la costa norte.

Recomendación: Utiliza el alquiler de coche no como un simple medio de transporte, sino como una máquina del tiempo para conectar la herencia colonial, independentista y económica en un único relato de viaje coherente.

Para el viajero inquieto, ese que alquila un coche buscando algo más que sol y playa, la República Dominicana se presenta como un fascinante libro de historia a cielo abierto. Sin embargo, la mayoría de las guías se limitan a enumerar los monumentos de la Zona Colonial de Santo Domingo, dejando al «road-tripper» con una colección de fotos inconexas y la sensación de haber rozado la superficie. Se habla de Colón, de la primera catedral, del primer hospital… pero el relato a menudo se detiene ahí, en el siglo XVI, como si la isla se hubiera congelado en el tiempo.

El verdadero desafío, y la mayor recompensa, no es visitar más lugares, sino entender cómo se conectan. ¿Y si te dijera que la clave para trazar una ruta histórica coherente no está en acumular visitas a museos, sino en aprender a leer el paisaje? La verdadera historia de la isla no solo reside en las piedras de la capital, sino en los campos de caña que explican su diversidad demográfica, en las carreteras rurales donde se forjó la independencia y en las fortalezas costeras que narran épicas batallas contra corsarios.

Este no es otro listado de monumentos. Es una propuesta narrativa, un hilo conductor para que tu viaje en coche se transforme en un viaje en el tiempo. Vamos a descifrar cómo el legado del azúcar, la defensa contra los piratas y la lucha por la independencia han moldeado el país que ves hoy. Descubrirás por qué ciertas rutas te cuentan una historia diferente, cómo elegir tus batallas culturales sin sucumbir al calor caribeño y, sobre todo, cómo convertir tu itinerario en un relato con principio, nudo y desenlace.

A lo largo de este recorrido, exploraremos las distintas capas históricas que componen la República Dominicana. El siguiente sumario te servirá de mapa para navegar por este viaje narrativo, conectando cada pieza del puzle dominicano.

¿Por qué la ruta de los ingenios azucareros explica la demografía actual del país?

Para entender el mosaico humano de la República Dominicana, especialmente en el este y el sur, es imprescindible seguir el rastro dulce y amargo del azúcar. La industria azucarera no fue solo el motor económico de la colonia, sino una poderosa fuerza de ingeniería social. Ya en 1547, los registros históricos indican que unos 35,000 esclavos africanos trabajaban en los ingenios azucareros, sentando las bases de la herencia africana en la isla. Este fue el primer gran movimiento demográfico forzado, trayendo consigo no solo mano de obra, sino culturas, religiones y tradiciones que perviven hoy.

La historia no se detuvo en la colonia. La evolución de esta industria continuó reconfigurando la población durante siglos. El siguiente cuadro muestra cómo cada etapa de la producción de azúcar trajo consigo diferentes olas migratorias, creando capas de identidad que se superponen en el paisaje social dominicano.

Evolución de los ingenios azucareros y su impacto demográfico
Período Número de ingenios Mano de obra principal Impacto demográfico
1520-1527 18 ingenios y 2 trapiches Esclavos africanos (yorubas, congos) Primera oleada africana en la isla
1970s 16 ingenios (12 estatales) 100,000 empleados (50,000 braceros haitianos) Migración masiva haitiana a bateyes
Actualidad (2024) 7 ingenios activos Principalmente trabajadores haitianos Comunidades bateyes permanentes

Estudio de caso: Central Romana, el microcosmos demográfico

Un ejemplo paradigmático es el Central Romana, que llegó a ser el ingenio más grande del mundo. Fundado por capital norteamericano, no solo dependió de la mano de obra local. La empresa importó activamente trabajadores puertorriqueños y, crucialmente, a los llamados «cocolos», inmigrantes de las Antillas inglesas. Este movimiento creó el singular mosaico demográfico de la región Este, especialmente en ciudades como San Pedro de Macorís. Hoy, Central Romana sigue siendo el mayor empleador privado del país, y sus «bateyes» (comunidades de trabajadores del azúcar) son un testimonio viviente de estas complejas olas migratorias.

Por tanto, cuando conduzcas por las carreteras del este, flanqueadas por interminables campos de caña, no estarás viendo solo un cultivo. Estarás atravesando un paisaje que es, en sí mismo, un documento histórico sobre los orígenes de gran parte de la población dominicana.

¿Cómo alquilar un coche para la ruta histórica sin sorpresas en el seguro?

Trazar tu propia ruta histórica implica una libertad que solo un coche de alquiler puede dar. Sin embargo, esta libertad viene con la necesidad de ser precavido, especialmente con los seguros y las prácticas locales. Las tarifas pueden ser atractivas, con opciones que parten desde 14€ al día con seguro a todo riesgo, pero el diablo está en los detalles y en las posibles «sorpresas» no cubiertas. Conducir en República Dominicana es una experiencia en sí misma, y estar preparado es la mejor póliza de seguro que puedes contratar.

El principal error es confiar ciegamente en el seguro básico ofrecido. Muchas pólizas «a todo riesgo» excluyen daños en neumáticos y cristales, precisamente las partes más vulnerables en carreteras secundarias. Es fundamental preguntar explícitamente por estas coberturas y, si es necesario, pagar un extra por una protección completa. La tranquilidad de saber que un pinchazo o una luna rota no arruinarán tu presupuesto no tiene precio.

Conductor revisando meticulosamente un vehículo de alquiler con checklist en mano en República Dominicana

Más allá del papeleo, la prevención en el terreno es clave. Antes de arrancar, dedica tiempo a una inspección minuciosa del vehículo. Tu smartphone es tu mejor aliado. La siguiente lista de verificación te ayudará a evitar los malentendidos y estafas más comunes, garantizando que tu única preocupación sea disfrutar del paisaje histórico.

Checklist de verificación para tu coche de alquiler

  1. Documentación fotográfica: Fotografía cada centímetro del coche antes de salir de la agencia, prestando especial atención a arañazos, abolladuras, el estado de los neumáticos y los cristales. Es tu única prueba.
  2. Protocolo anti-corrupción: Ten a mano el número de la POLITUR (Policía Turística). Si un agente de policía te detiene e insinúa un pago («mordida»), mencionar que vas a llamar a la POLITUR suele disuadirlo. Grabar la interacción discretamente puede ser una medida adicional.
  3. Gestión de multas: Nunca pagues una multa en el acto a un agente. Las multas oficiales en República Dominicana se gestionan a través de un proceso formal, no con pagos en efectivo en la carretera.
  4. Peajes y efectivo: Lleva siempre pesos dominicanos en pequeñas cantidades para los peajes. Evita mostrar grandes sumas de dinero y guarda el grueso de tu efectivo en un lugar seguro y oculto.
  5. Revisión del contrato: Lee la letra pequeña del seguro. Confirma por escrito qué cubre exactamente (neumáticos, lunas, bajos del coche) y cuál es el importe de la franquicia, si la hay.

Adoptar esta mentalidad de prevención activa no es ser desconfiado, sino ser un viajero inteligente. Te permitirá sumergirte en la historia del país con la certeza de que los imprevistos modernos están bajo control.

Ruta de Colón o Ruta de la Independencia: ¿cuál ofrece mejores museos?

Una vez con las llaves del coche en mano, se presenta una disyuntiva narrativa fundamental: ¿qué historia quieres que te cuente tu viaje? Puedes centrarte en la «Ruta de Colón», el relato del Descubrimiento y la época hispanocéntrica, o puedes seguir las huellas de la «Ruta de la Independencia», una historia de criollos, luchas y nacimiento de una nación. La elección determinará no solo los lugares que visitarás, sino la perspectiva desde la cual entenderás el país.

La Ruta de Colón es, por naturaleza, más concentrada y urbana. Su epicentro es la Zona Colonial de Santo Domingo, declarada Patrimonio de la Humanidad. Aquí, museos como el Alcázar de Colón o el Museo de las Casas Reales ofrecen una inmersión profunda en la administración y la vida de los primeros años de la colonia española en América. Es una ruta ideal para quien dispone de poco tiempo y prefiere moverse a pie. Como señalan en la guía de lugares históricos de Santo Domingo, la propia Plaza Mayor de la ciudad, hoy llamada Parque Colón, era el centro neurálgico de la vida colonial.

La Plaza Mayor de Santo Domingo, que toma el nombre de ‘Parque Colón’ desde 1887, servía como lugar para celebrar las fiestas y eventos importantes de la época colonial.

– Uber Blog República Dominicana, Guía de lugares históricos de Santo Domingo

Por otro lado, la Ruta de la Independencia es la quintaesencia del «road trip». Te obliga a salir de la capital y explorar el interior, el Cibao, y las zonas rurales donde se gestó la identidad dominicana. Los «museos» aquí no siempre tienen cuatro paredes; a veces son campos de batalla, pueblos con una arquitectura criolla singular o rutas de montaña. El Museo del Hombre Dominicano en Santo Domingo sirve como un excelente punto de partida conceptual antes de lanzarse a la carretera para ver esas influencias en vivo. El siguiente cuadro compara ambas rutas para ayudarte a decidir.

Comparación de rutas históricas para viajeros españoles
Aspecto Ruta de Colón Ruta de la Independencia
Ubicación principal Zona Colonial Santo Domingo Múltiples provincias
Duración ideal 2-3 días 5-7 días
Museos destacados Museo de las Casas Reales, Alcázar de Colón, Catedral Primada Museo del Hombre Dominicano, campos de batalla históricos
Narrativa Perspectiva hispanocéntrica colonial Mezcla de culturas y ruptura independentista
Tipo de experiencia Urbana, museos tradicionales Rural, inmersión cultural
Transporte necesario A pie o taxi local Coche de alquiler imprescindible

En última instancia, la elección no es entre una ruta «mejor» o «peor», sino entre dos capítulos diferentes del mismo libro. Para el viajero-historiador, la combinación de ambas es el ideal: comenzar por la densa narrativa colonial de Santo Domingo para luego expandirse por las rutas rurales de la independencia, viendo cómo una historia dio paso a la otra.

El error de querer ver 5 museos en un día bajo el calor caribeño

Uno de los errores más comunes del viajero entusiasta, especialmente en un entorno tan denso en historia como Santo Domingo, es subestimar un factor clave: el clima. El calor y la humedad del Caribe no son un simple detalle meteorológico; son un elemento que condiciona por completo el ritmo del viaje. Pretender replicar un maratón museístico europeo, saltando del Alcázar de Colón a la Catedral y de ahí al Museo de las Casas Reales en una sola jornada, es la receta perfecta para el agotamiento y la saturación cultural, lo que se conoce como «fatiga del museo».

El sol tropical, especialmente entre las 11 de la mañana y las 4 de la tarde, puede drenar tu energía y convertir lo que debería ser un placer en una obligación. Las salas de los museos, aunque a menudo climatizadas, no pueden compensar el choque térmico constante al entrar y salir. En lugar de absorber la riqueza histórica de cada lugar, terminarás buscando desesperadamente una sombra o una bebida fría, y los detalles de una vitrina se mezclarán con los de la siguiente en una nebulosa indistinguible.

La estrategia inteligente no es ver menos, sino ver mejor. Esto implica alternar las visitas a monumentos y museos con pausas estratégicas y actividades más relajadas que te permitan recargar energías sin desconectar de la inmersión cultural. Se trata de adoptar un ritmo caribeño, más pausado y consciente del entorno.

El refugio climatizado: Centro Cultural de España como alternativa estratégica

Una solución perfecta a este dilema es integrar en tu itinerario espacios como el Centro Cultural de España en Santo Domingo. Este lugar ofrece una doble ventaja: por un lado, sus salas de exposiciones de arte contemporáneo están perfectamente climatizadas, proporcionando un refugio bienvenido del calor del mediodía. Por otro, sus muestras suelen tender puentes entre la cultura española y la dominicana, permitiéndote continuar tu exploración cultural desde una perspectiva moderna y relajada. Además, alberga la Cinemateca Nacional, una oportunidad de oro para descubrir el cine local y descansar en una butaca cómoda. Incluir una visita de este tipo a mitad del día rompe la monotonía de los museos históricos y te permite volver a la calle con energías renovadas para el atardecer.

Planificar tu día con un máximo de dos museos o visitas intensivas, una por la mañana y otra por la tarde, y dedicar las horas centrales a un buen almuerzo, una siesta o una visita a un espacio cultural climatizado como el mencionado, transformará por completo tu experiencia. Recordarás cada visita con claridad y disfrutarás del viaje en lugar de simplemente sobrevivirlo.

¿Dónde comer en carretera durante tu ruta histórica para probar la sazón rural?

Una ruta histórica en coche por República Dominicana sería incompleta sin una inmersión en su gastronomía rural. Lejos de los restaurantes turísticos de la capital, las carreteras del país esconden «comedores» y «paradores» que son verdaderos museos vivos del sabor. Aquí, la comida cuenta una historia, un relato de influencias taínas, africanas y españolas que se ha cocinado a fuego lento durante siglos. Pero, ¿cómo identificar los lugares auténticos y seguros para comer en ruta?

La regla de oro del «road-tripper» experimentado es sencilla y universal: sigue a los camioneros. Un comedor de carretera con varios camiones aparcados en la puerta es la mejor garantía de calidad, buen precio y seguridad alimentaria. Estos conductores conocen las rutas como la palma de su mano y saben exactamente dónde se sirve la mejor «sazón criolla». Estos establecimientos, a menudo humildes en apariencia, son el corazón de la cocina local.

Comedor típico de carretera dominicano con camioneros y familias locales disfrutando del almuerzo tradicional

La elección del plato también puede ser un acto de exploración histórica. La geografía de tu ruta dictará los sabores que encontrarás, conectando directamente con el pasado económico y cultural de cada región.

Estudio de caso: El mapa gastronómico de tu ruta

Si tu viaje sigue la ruta del azúcar por el sur, busca platos con una clara influencia africana. El «chenchén», un plato a base de maíz cocido con coco, o el «moro de guandules con coco» son legados directos de esta herencia. En cambio, si te adentras en la ruta del Cibao, asociada a la independencia y al tabaco, el plato estrella es el «chivo liniero», un guiso de chivo especiado que es famoso en toda la Línea Noroeste. Cerca de la costa, especialmente en los paradores que venden productos locales, no dejes de probar el «casabe», un pan plano y crujiente hecho de yuca, que es la herencia más directa de la dieta de los taínos, los habitantes originales de la isla. Cada bocado se convierte así en una lección de historia.

Así, cada parada para almorzar deja de ser un mero trámite para convertirse en una parada cultural más. Es una oportunidad para hablar con la gente local, para entender los ingredientes que da la tierra y para saborear, literalmente, la historia de la región que estás explorando.

Cueva de las Maravillas o Museo del Hombre: ¿qué visita elegir para ver arte rupestre auténtico?

Para el viajero interesado en las raíces más profundas de la isla, el arte rupestre taíno es una ventana fascinante a un mundo precolombino. Sin embargo, la experiencia de este arte se presenta en dos formatos radicalmente distintos: la inmersión sensorial «in-situ» en una cueva o la comprensión académica en un museo. La elección entre la Cueva de las Maravillas y el Museo del Hombre Dominicano dependerá de qué tipo de explorador seas: el que busca sentir la historia o el que prefiere entenderla.

El Museo del Hombre Dominicano, en Santo Domingo, ofrece una visión enciclopédica. Sus salas presentan una museografía clásica, con paneles explicativos, mapas y una colección comparativa de artefactos taínos. Es una experiencia educativa, similar a la que podrías tener en el Museo Arqueológico Nacional de Madrid. Aquí, el arte rupestre se presenta descontextualizado, pero permite una comprensión global de la cultura taína, su cosmogonía y sus rituales. Es la opción ideal para quien necesita un marco teórico sólido antes de enfrentarse a las manifestaciones artísticas.

Estudio de caso: La experiencia sensorial de la Cueva de las Maravillas

La Cueva de las Maravillas, situada entre San Pedro de Macorís y La Romana, propone un viaje completamente diferente. Aquí, el arte se experimenta en su contexto original: una profunda cueva kárstica. La visita guiada combina la oscuridad natural, la humedad y el eco con un moderno sistema de iluminación que revela no solo las pinturas y petroglifos taínos, sino también espectaculares formaciones de estalactitas y estalagmitas. El contraste entre las pinturas milenarias y el espectáculo de luces moderno crea una experiencia inolvidable. Aunque la interpretación es más narrativa que académica, la sensación de estar en el mismo lugar donde un chamán taíno pintó hace siglos es algo que ningún museo puede replicar.

La decisión final se reduce al tipo de autenticidad que buscas. El siguiente cuadro resume las principales diferencias para ayudarte a elegir según tu perfil de viajero.

Cueva vs Museo: experiencias de arte rupestre
Criterio Cueva de las Maravillas Museo del Hombre Dominicano
Tipo de experiencia In-situ, oscuridad y humedad natural Museografía clásica climatizada
Autenticidad Contexto original de las pinturas Visión global y comparativa
Duración visita 45-60 minutos guiados 2-3 horas autoguiado
Accesibilidad Requiere movilidad (escaleras, humedad) Totalmente accesible
Interpretación Guías locales con narrativa oral Paneles explicativos académicos
Mejor para Experiencia sensorial inmersiva Comprensión educativa profunda

Para el «road-tripper» con tiempo, la secuencia ideal es visitar primero el Museo del Hombre Dominicano para obtener la base teórica y, días después, en la ruta hacia el este, sumergirse en la Cueva de las Maravillas para vivir la experiencia sensorial. De este modo, la visita a la cueva se enriquece enormemente con el conocimiento previo adquirido.

¿Cómo visitar la Fortaleza de San Felipe para entender la defensa contra los piratas?

La costa norte de la República Dominicana, especialmente Puerto Plata, fue durante siglos la primera línea de defensa del Imperio Español contra una amenaza constante: los corsarios y piratas, principalmente ingleses. Para el viajero-historiador, visitar la Fortaleza de San Felipe no es solo ver un viejo fuerte; es una clase magistral sobre geopolítica y estrategia militar del siglo XVI. Para entenderla, hay que ponerse en la piel de sus enemigos.

El contexto: El ataque de Sir Francis Drake

El saqueo de Santo Domingo en 1586 por el corsario inglés Sir Francis Drake fue un trauma para el imperio. Drake no era un simple pirata, sino una herramienta de la política exterior de la reina Isabel I de Inglaterra. Su ataque demostró la vulnerabilidad de las colonias españolas. Como respuesta directa a esta y otras incursiones, el rey Felipe II ordenó reforzar las defensas del Caribe, y así nació la Fortaleza de San Felipe en Puerto Plata. Su diseño en forma de estrella, típico de la arquitectura militar renacentista, no es un capricho estético: estaba pensado para eliminar los puntos ciegos y permitir un fuego cruzado que barriera cualquier intento de desembarco en la bahía.

Visitar la fortaleza sin este contexto es como leer un libro sin conocer al protagonista. La estructura cobra vida cuando imaginas las velas de los barcos ingleses en el horizonte y entiendes que cada cañonera, cada muralla y cada garita respondían a una amenaza muy real. Para una experiencia verdaderamente inmersiva, no te limites a recorrer el interior del fuerte. Sigue un pequeño itinerario que te permita «leer» toda la geografía defensiva de la bahía.

Plan de acción: La ruta del corsario en Puerto Plata

  1. Vista del atacante: Comienza tu visita en el malecón. Desde allí, observa la fortaleza a distancia, desde el mar. Esta es la perspectiva que tendría un corsario planeando su asalto. Fíjate en cómo domina la entrada a la bahía.
  2. Análisis defensivo: Ahora sí, visita el interior de la Fortaleza de San Felipe. Presta atención a los ángulos de tiro de las cañoneras. Intenta encontrar puntos ciegos. Comprenderás la brillantez (y las limitaciones) de su diseño.
  3. El botín: Continúa hacia el centro histórico y visita el Museo del Ámbar. El ámbar, junto con el azúcar y el tabaco, era parte del tesoro que los piratas venían a buscar. Conecta la defensa con el objetivo económico.
  4. La reconstrucción: Pasea por el centro de Puerto Plata y admira su arquitectura victoriana. Esta arquitectura es posterior a la época de los piratas y cuenta la historia de una ciudad que resurgió y prosperó gracias al comercio en el siglo XIX.
  5. Perspectiva estratégica: Sube en el Teleférico a la loma Isabel de Torres. Desde la cima, tendrás una vista panorámica de toda la bahía y entenderás perfectamente por qué la fortaleza fue construida exactamente en ese punto. Es la vista del general, no del soldado.

Siguiendo estos pasos, tu visita a la Fortaleza de San Felipe dejará de ser la simple observación de una ruina para convertirse en la reconstrucción de una batalla histórica, comprendiendo las motivaciones, estrategias y consecuencias que dieron forma a toda la costa norte.

A recordar

  • Una ruta histórica exitosa se basa en un hilo narrativo que conecta lugares, no en una simple lista de monumentos.
  • La logística es parte de la aventura: un seguro de coche adecuado y saber dónde comer en ruta son claves para una experiencia sin estrés.
  • Adapta tu ritmo al clima caribeño. Alternar museos con pausas estratégicas es fundamental para no sufrir la «fatiga del turista».

¿Cómo exprimir Santo Domingo en 48 horas combinando historia y modernidad segura?

Santo Domingo, la Ciudad Primada de América, puede ser abrumadora. Es un lugar donde el siglo XVI y el XXI conviven en un vibrante y a veces caótico contraste. Para el viajero con tiempo limitado, el reto es capturar esa dualidad en solo 48 horas, priorizando la riqueza histórica sin renunciar a la seguridad y a un vistazo de la vida moderna. Con casi 11 millones de visitantes que llegaron a República Dominicana en 2024, saber moverse de forma inteligente en la capital es esencial.

La clave es la zonificación y la planificación del transporte. Durante el día, la Zona Colonial es relativamente segura para explorarla a pie. Sin embargo, al caer la noche o para moverse a barrios más modernos, la recomendación unánime es utilizar servicios de VTC como Uber o DiDi. Son más seguros, tienen precios transparentes y eliminan el riesgo de timos asociados a algunos taxis callejeros. Evitar los barrios periféricos, especialmente de noche, es una norma básica de prudencia.

Vista panorámica mostrando el contraste entre la Zona Colonial histórica y los rascacielos modernos de Santo Domingo

El siguiente itinerario está diseñado como un «viaje de contrastes», equilibrando la inmersión histórica con la exploración de la cara moderna y segura de la ciudad, permitiéndote exprimir al máximo cada minuto.

Itinerario de 48 horas: «Ciudad de Contrastes»

  1. Día 1 – Mañana (El Corazón Colonial): Dedica la mañana a los tres pilares de la Zona Colonial. Comienza en la Catedral Primada de América, luego visita el Alcázar de Colón para entender la vida del virreinato, y termina con un paseo por el Parque Colón para observar la vida local.
  2. Día 1 – Tarde (Poder y Comercio): Visita el Museo de las Casas Reales, que fue la sede del poder español. Después, recorre la Calle El Conde, la primera calle comercial del Nuevo Mundo, hoy un bullicioso paseo peatonal.
  3. Día 1 – Noche (Cena Segura con Vistas): Cena en uno de los restaurantes de la Plaza de España. La zona está bien iluminada, es muy concurrida y cuenta con una fuerte presencia de la POLITUR (Policía Turística), lo que la convierte en una de las opciones más seguras para cenar al aire libre.
  4. Día 2 – Mañana (Salto al Siglo XXI): Toma un Uber al distrito de Piantini. Pasea por sus calles para ver el Santo Domingo moderno de rascacielos, boutiques de lujo y galerías de arte contemporáneo. Es un shock cultural fascinante tras la Zona Colonial.
  5. Día 2 – Tarde (Oasis Urbano): Elige entre dos opciones para escapar del bullicio. El Jardín Botánico Nacional es un inmenso pulmón verde ideal para un paseo relajante. Alternativamente, el Parque Nacional Los Tres Ojos te ofrece un espectáculo natural increíble con sus lagos subterráneos.
  6. Día 2 – Noche (Vida Nocturna Moderna): Para tu última noche, cena en la zona de la avenida Gustavo Mejía Ricart. Es un área moderna, considerada segura y con una amplia oferta de restaurantes y bares de moda frecuentados por los capitaleños.

Este plan te permite construir un relato coherente de la ciudad, desde sus orígenes hasta su presente, optimizando tu tiempo y minimizando los riesgos. Demuestra que es posible ir más allá de la postal colonial y llevarse una imagen completa y matizada de la primera ciudad de América.

Evalúa qué narrativa histórica te llama más y empieza a construir tu itinerario personal por la República Dominicana. Este país tiene innumerables historias que contar a quien esté dispuesto a escuchar más allá de las piedras y a leer entre las líneas del paisaje.

Escrito por Antonio Rivas, Periodista y consultor de logística para expatriados, residente en República Dominicana desde hace 14 años. Especialista en seguridad, transporte y planificación de viajes independientes fuera de los circuitos de "todo incluido".